sábado, 28 de marzo de 2009

"Era Febrero del 2000"


"-¡¡¡Noooo Hugo... noooo!!!!" (seguido de epìtetos irreproducibles...), gritaba yo en la estaciòn de ómnibus de Villa Giardino, en las sierras de Còrdoba, aquella tarde en la que Hugo sugería insistentemente enviar a Bs As la escenografìa de "La Mayor, la Menor y el del Medio", en dudoso transporte. Fue cuando la empleada de la terminal me dijo... "Su marido..." y ahí la corté en un grito.....
¡¡¡¡MARIDO EN LA FICCION , SOLAMENTE!!!!!!!
Y Hugo aceptó mi negativa de mala gana, como un verdadero marido en la vida real, ante la risa generalizada de Stella, Carolina, Juan, Marcelo y Lautaro.
Y el gran bolso viajó con nosotros..., volviendo a estropear los amortiguadores de su auto.
Y Hugo contó anécdotas de su vida en Córdoba de otros tiempos... mientras manejaba. Estaba tan feliz... creo que se sentìa el papá de verdad de esa familia, pero un papà bueno, no ese que le había tocado interpretar en la ficción, malo, terrible... ¡Nunca te lo creímos, Huguito!
Así te recuerdo, así estaràs en mi corazón siempre, con tu sonrisa increíble y tus ganas de que todo sea mejor...siempre.

Teresa Murias

viernes, 27 de marzo de 2009

Un recuerdo para Hugo

Hugo Bellini es pensar en una época. Andar de casa en casa, charlando, guitarreando, de fiesta. De amigos,amores y desamores. Lo recuerdo entusiasmado hablando de proyectos imposibles.
Como cuando se casó con Lucila,la trajo a Buenos Aires y estaba seguro de que ella podía triunfar acá como imágen de alguna bebida brasilera. Hugo,él, iba a ser su representante. Se reunió conmigo en serio, muy serio. Para mí era difícil pensarlo trabajando en la empresa familiar.
Pero ahí estuvo. Mitad laburante, mitad revolucionario,mitad patrón,mitad delirante.
En un momento se decidió a ser actor. Lo fuí a ver con su grupo,jugadísimo en eso.
Sin haber estudiado teatro,estaba ahí, actuando, comprometido.
Me sonrío, me río con dulzura. Después lo perdí. Se fué a vivir a Córdoba.Vendía juguetes.
Un día fuí a ver no me acuerdo qué obra en el Teatro del Bauen. Creo que era a Estela Matute.
Y ahí en la cola, me lo encontré. Estaba feliz,radiante con su mujer y su hijo bebé. Verborrágico, contento me habló del parto, de su amor indígena,de que había armado una buena vida allá en Córdoba. Esa fué la última vez que lo ví.
Me quedo con esa imágen. Me sonrío pensando en ese loco lindo que hoy me acongoja con su viaje,injustamente temprano.

Los quiero entrañablemente,Euge

Eugenia Levin

sábado, 7 de marzo de 2009

Sí, anda por aquí...

Si Stella... no tengo dudas de que está cerquita nuestro.
Hoy (por el 6), también sin recordar la fecha, busqué un libro que Hugo me regaló cuando yo era chica, libro al que siempre recurrí porque tiene una magia especial, y hoy está en la biblioteca del cuarto de mi hija. Tomé el libro para leer una vez más su dedicatoria:

-No hay suerte en la vida….hay cosas esenciales y uno (sólo uno) va forjando su futuro. Con todo amor. Hugo.

El libro dice en su portada:
-Si desea estar con alguien a quien usted ama, ¿no está ya a su lado? ¿Pueden los kilómetros separar a los verdaderos amigos?- Richard Bach

Es como si me lo estuviera diciendo él ahora… TE EXTRAÑO HUGUITO!!!

Cariños, Luciana Bellini, su sobrina, o como él me decía de pequeña: Lupi Pupi

viernes, 6 de marzo de 2009

Dos meses

6 de marzo...

2 meses..

Hoy algunos amigos me contaron que despertaron pensando en él, o escuchando su risa, o recordando alguna anécdota... Pero sin recordar la fecha...
¿Será que anda por aquí...?

S.M.

Hasta ahora...




...cada vez que iba a mandar algo; no sé por qué (o si) me frenaba el silencio.

Pero hoy desperté súbitamente con su carcajada definitiva.

¡Qué bueno Huguito, que estás aquí!

Abrazo

Daniel
(Daniel Tarnovsky)

miércoles, 25 de febrero de 2009

Lo extraño, ¡tanto!



¡Qué bueno, Fernanda, que te prendiste a la propuesta! Y qué bueno que haya sido hoy, que desde la mañana temprano no hago más que extrañarlo... Hoy es como que no puedo creerlo... Que no puede ser. Que es imposible.
Tu relato me conmovió muchísimo... Me trajo muchas imágenes. Recuerdo la alegría que tenía Hugo cuando viniste con Toni. Estaba decidido a ser su guía turísitico...
Y recuerdo también las discusiones que tuvimos cuando decidió viajar a Europa con Vero y Asiri pequeñísima... Y ahora pienso: ¡¡¡QUÉ BUENO QUE LO HIZO!!! (Ese exacto pensamiento me asaltó en el taxi yendo a Aeroparque para tomar el avión que me llevaba a despedirlo). Como vos bien decís, Hugo se daba los gustos y nos daba los gustos. Era más amigo que nadie... Es cierto que es dificil ejercer la amistad como lo hacía él...
Me vino en este momento un recuerdo muy gracioso: cuando yo estrené el espectáculo Tres Mañanas salió una crítica muy buena en Clarín. Y Hugo me llamó ¡A LAS 6 DE LA MAÑANA! para avisarme. Me despertó a los gritos, bien a lo Hugo... Y yo, obvio, lo puteé porque ya la había visto antes de acostarme... Pero al rato, no habría pasado ni una hora, tocó el timbre con el Clarín y facturas en la mano... Así era Hugo... ¡Qué difícil se me hace esa conjugación del verbo!

martes, 24 de febrero de 2009

"Navegar é preciso"







Y eso que lo conocí no hace mucho tiempo. La verdad lo había visto en los ochenta pero no lo intuí, ni lo supe ver. Fué allá por el 2000, con una valijita en la mano y trajeado, cuando empecé a entender. Ya era el hermano elegido por mi hermana y lo aprendí a querer: viendo como paseaba a mis sobrinos en coche en las dunas de Villa Gesell, como compraba los huevos de pascua para todos , como llegaba a mirar televisión a casa con las medias con agujeros, como ya siendo un señor grande seguía confiando en la transformación social, como la creía y la militaba en cada gesto. En el 2002 cuando estuvo Toni en Buenos Aires dimos vueltas y vueltas con el coche, finalmente encontramos el Bar Seddon que ya se había mudado, fue un gustazo. De esa noche son algunas de estas fotos. Toni, mi compañero, ahí mismo lo aprendió a querer. Estuvo con Vero y Asiri aquí en Barcelona, todavía recordamos la casita rodante parada aquí abajo. Qué locura, con Asiri pequeña y salían supertarde a pasear, casi de noche y volvían ya casi la madrugada. Y se dió el gusto y pasearon por Europa. Y así iba Hugo dándose y dándonolos los gustos. Su amor por Vero, Asiri y Lazaro nos lo mostraba en la CANTIDAD de fotos que enviaba, tengo el ordenador lleno.Hugo me enseñó muchas cosas, una de ellas el valor de la amistad. No creo pueda ser tan amiga como el lo fué. El humanismo de Hugo estaba allí, jamás lo escuché hablar mal de nadie, siempre entendía y comprendía, tampoco se borraba y Siempre contagiaba alegría. Extraño su voz, su companía pero mientras escribo esto sonrio, tengo el corazón lleno de su presencia. Fernanda Duprat