miércoles, 5 de enero de 2011

DOS AÑOS

DOS AÑOS sin tu risa, sin tus gritos, sin tu impuntualidad, sin tu alegría, sin tu amistad, sin tu compañerismo, sin tu arcoiris, sin tu clavel, sin tu mirada, sin tu mano, sin tu voz, sin tu esperanza, sin tu delirio, sin tu distancia, sin tu cercanía, sin tu contradicción, sin tu coherencia, sin tu militancia, sin tu boina, sin tu cámara, sin tu plaza, sin tu orilla, sin tu charla, sin tu silencio, sin tu abrazo, sin tu alarido, sin tu..., sin tú, sin vos.
DOS AÑOS SIN VOS. Impensable, Hugo. IM-PEN-SA-BLE.

Te extraño.

Cada vez más. Cada día más.

DOS AÑOS. DOS SEGUNDOS. DOS SIGLOS.

La vida sin vos...: dos años.

6 de enero. PUTO 6 de enero.

Y no estás. Y no hay Reyes que lo contengan. Que lo expliquen.

Dos años.
Y te extraño. Y trato de explicarlo. Y no puedo.
Quiero discutir con vos. Quiero esperarte y que llegues dos horas tardes. Quiero enojarme.

QUIERO QUE ESTÉS.
y no estás
y hace tanto.
tanto.
qué importa cuánto
tanto
tanto.

Stella. Tu hermana. Tu amiga.

lunes, 1 de noviembre de 2010

1º de noviembre

Hoy hablaríamos hasta el cansancio
de la muerte de Kirchner...
y no estás.
Hoy analizaríamos lo que viene...
y no estás.
Hoy brindaríamos por el futuro...
y no estás.
Hoy, posiblemente, discutiríamos...
y no estás.

Hoy festejaríamos tu cumpleaños...
y no estás.

Y no me entrego a las ganas de putear por eso...
porque no estás...
Me entrego, sí, a la tristeza de no tenerte...
Al interminable cansancio de extrañarte...
Al inabarcable abismo de tu ausencia...

Donde estés: ¡Feliz Cumpleaños!

Stella, tu hermana.

lunes, 20 de septiembre de 2010

21 de setiembre

Es 21 de setiembre. Paso y dejo tu clavel rojo.
Te extraño,
Stella
p.d. ojalá algún amigo recordara exactamente la historia y la escribiera acá. Yo la recuerdo en general. Fundamentalmente recuerdo el clavel rojo en tu solapa en cada 21 de setiembre. Y el enorme ramo en tu auto para ir regalando...

jueves, 16 de septiembre de 2010

Estreno

Hoy estreno, Hugo. Y no estás. Y estás. Estás. Más que nunca, estás...
Cuando estrené por primera vez en 1982 ya estabas en mi vida... Y me acompañaste... Y de ahí en más fueron contadísimos los estrenos en los que no estuviste. Y siempre fue por causas de verdadera fuerza mayor.
Te extraño.
Y comparto con vos este estreno sin vos. Y escucho tu voz chillona, gritándome en el abrazo: "¡¡¡¡¡MUCHA MIERDAAAAAAA, MATUTEEEEEEEEE!!!!!!! Y el beso sonoro.
Hoy te dediqué el ensayo general. Ojalá, como dicen, te hayas enterado.
Te extraño.
Cada vez más.

domingo, 20 de junio de 2010

Día del Padre


Hoy festejarías. ¡Y cómo! Y yo, a dónde estés (a este Hugo que me acompaña a diario silenciosamente, ¡quién lo hubiera dicho!), te mando un abrazo apretado. Celebrando ese maravilloso padre que fuiste mientras la vida, o más bien la muerte, te permitió...

Stella

sábado, 12 de junio de 2010

Quién pudiese volver el tiempo atrás...

Amigo: Hoy hace dos años que se murió mi vieja. Y dos años que te ví sano por última vez... De hierro. Ahí. Diciendo presente... ¿Cómo íbamos a imaginar (ni en la fantasía más oscura y loca) que vos serías el siguiente?
Tengo tan presente el abrazo que me diste... tu cansancio, eso sí. Dijiste estar muy cansado...
Te extraño, amigo.
Llueve hoy, y te extraño.
Es un triste aniversario y te extraño.
En vos y en mi vieja sufro la pesadez absoluta de la certeza del para siempre... Y pesa, sí... cómo pesa.
Y fue el Bicentenario, y te extrañé.
Y es el Mundial, y te extraño.
Y en aquel café, y en aquella plaza... Y esa persona, y aquella esquina, y una música... Y estás. Siempre estás.
Un espectáculo terminaba con esta frase: "Quien te recuerda te salva".
Y aquí estoy, amigo, salvándote de la muerte.
Y me pregunto... ¿Quién me salvará a mí cuando yo muera?
¿Te acordás? "Si la muerte pisa mi huerto..." Y pisó el tuyo, la muy turra...
Te extraño. ¿Cómo no extrañarte?

Stella Matute

lunes, 26 de abril de 2010

Parte de vida (o debida)

Hacía tiempo que no entraba por acá... Lo que no significa más que eso... que hacía tiempo que no entraba por acá. Lo que no significa, Hugo, que no te recuerde cada día. Sí. Cada día. Tu asuencia hace tanto más presente tu presencia... Y te cuento todo y espero respuestas y las invento.
El mundo se está poniendo raro, ¿sabés? A veces pienso que es mejor que no estés. Que "lo que sucede conviene", como dicen por ahí. Porque te costaría mucho ver que la utopía está cada vez más escondida para que no la dañen, para que no la pisen. Porque es tan doloroso darse cuenta de que "nosotros, los de entonces, ya no somos los mismos..." ¿O será que sí? Que "somos los mismos" pero no nos habíamos dado cuenta de que éramos como somos... Y resulta que, como dice el Gran Galeano, todo está "patas para arriba". Entonces me digo: "está bueno que Hugo no esté..." Porque lo sufrirías. Estoy segura de que lo sufrirías... Como lo sufro yo sumándole dolor al dolor de tu ausencia. A la vez, te extraño tanto. Sos tan necesario en tiempos como estos. Extraño tu esperanza impertinente, tu alocado y caprichoso deseo de mejorar el mundo, tu manía de creer en la utopía, tu insistencia de apostarle a los sueños... Y me siento sola en la desaforada búsqueda de rescatar algo... Y me sorprendo acá, de este lado, deseando estar allá, con vos, de aquel lado... Y a la vez no. Vos sabés. No me hagas mucho caso. Es que hoy te necesito especialmente. Seguro vos tendrías la palabra aliviadora. Esa mágica manía de hacerme reir por tanto disparate.
Todo este palabrerío inútil es, amigo mío, la forma que tengo de gritar mudamente cuánto te necesito y lo mucho te que te extraño.